SIM Constructora: de empezar sin herramientas a construir un modelo de obra itinerante con BIM
Sergio y Miguel Ángel Laime cuentan cómo levantaron una constructora desde Jujuy, qué aprendieron al combinar obra pública y privada y por qué creen que una buena cotización necesita algo más que un precio final.
Conversación con Sergio y Miguel Ángel Laime
SIM Constructora · Jujuy

En 2011, SIM Constructora todavía no tenía maquinaria, cuadrillas permanentes ni una estructura comercial. Sergio Laime trabajaba en una empresa vinculada a relevamientos y redes eléctricas, mientras su hermano Miguel Ángel estudiaba Arquitectura en Tucumán.
Para complementar sus ingresos, Sergio había empezado a tomar trabajos de dibujo y documentación de obra por fuera de su empleo. La carga de trabajo llegó a un punto difícil de sostener.
“Fueron tres años en los que habré dormido tres horas todos los días.”
Sergio Laime
El cambio llegó casi de golpe: Sergio decidió dejar su trabajo y, al día siguiente, recibió una llamada de Sales de Jujuy. La empresa estaba comenzando su actividad en la provincia y buscaba desarrollar proveedores locales. Necesitaban proyectar y construir una ampliación de oficinas bajo modalidad llave en mano.
El primer contrato
La propuesta tenía una dificultad evidente: los hermanos todavía no contaban con capital ni con las herramientas necesarias para ejecutar una obra de esa escala.
Sergio presentó el presupuesto y solicitó un anticipo del 50% para comprar materiales y equipamiento. La empresa aceptó, pero necesitaban emitir una factura.
Con el dinero que tenían disponible, fueron a una imprenta de Ciudad de Nieva para hacer su primer talonario y desde allí caminaron hasta las oficinas del cliente. Una vez recibido el anticipo, compraron herramientas, maquinaria y materiales para comenzar.
Ese trabajo fue el punto de partida de SIM como empresa constructora.
No significó, sin embargo, que el crecimiento posterior fuera lineal. A medida que empezaron a tomar proyectos más importantes también aparecieron problemas que ya no eran estrictamente técnicos: administración, flujo financiero, certificaciones y capacidad para sostener varias obras en paralelo.
Cuando tener trabajo no significa tener liquidez
En los años siguientes, SIM participó en distintos tipos de proyectos, desde trabajos para Gendarmería en Paso de Jama hasta obras para Sales de Jujuy y el Ministerio de Salud provincial.
En determinado momento llegaron a tener dos obras privadas y dos públicas simultáneamente.
Las privadas pagaban con mayor regularidad. Las certificaciones de las obras públicas, en cambio, comenzaron a demorarse tras cambios de gestión.
La empresa terminó utilizando recursos provenientes de las obras privadas para mantener abiertos los demás frentes.
“No teníamos esa espalda financiera para decir: puedo bancarme las cuatro obras y después cobro tranquilo.”
Miguel Ángel Laime
La situación terminó obligándolos a desprenderse de activos —entre ellos un semirremolque— para completar los trabajos que habían asumido.
Para los hermanos, aquella etapa dejó una enseñanza que todavía aparece cuando hablan de la empresa: un presupuesto no es únicamente un número.
También representa la capacidad financiera, operativa y técnica de quien promete ejecutarlo.
Cumplir como parte del producto
Frente a las dificultades de aquella etapa, SIM tomó una decisión que Miguel Ángel recuerda como parte central de la identidad de la empresa: terminar las obras que había contratado aun cuando hacerlo implicara asumir pérdidas.
La lógica era sencilla: preservar el nombre.
Más que convertir aquella experiencia en una historia de éxito, los hermanos la describen como un aprendizaje sobre los límites que tiene una empresa constructora cuando crece más rápido que su estructura administrativa.
Con el tiempo comenzaron a concentrarse nuevamente en proyectos que podían ejecutar con mayor control operativo.
Galpones, naves industriales y obras para empresas de transporte y logística en localidades como Pampa Blanca y Perico fueron ganando peso dentro de su actividad.
La planta móvil
Durante la pandemia apareció otra característica que terminaría definiendo su forma de trabajar.
SIM comenzó a ejecutar salones de reuniones para la organización de los Testigos de Jehová. Los proyectos tenían especificaciones homogéneas y se desarrollaban en distintas localidades.
En lugar de limitarse a trabajar dentro de San Salvador de Jujuy, la empresa comenzó a desplazar sus equipos hacia las obras.
Miguel Ángel lo resume con una expresión: “planta móvil”.
Hoy esa capacidad forma parte de la propuesta de SIM. Si un proyecto requiere trasladarse a otra provincia, parte de la estructura productiva viaja con ellos. En la entrevista mencionaron, por ejemplo, trabajos actuales en Paraná, Entre Ríos.
Esta modalidad tiene una segunda razón además de la movilidad.
En determinados proyectos, especialmente aquellos con instalaciones o terminaciones muy estandarizadas, SIM busca mantener internamente la ejecución de los rubros críticos.
La repetición de procedimientos les permite conocer cómo quedó construido cada sistema, conservar registros fotográficos y detectar con mayor facilidad qué cambió cuando reciben una consulta de postventa.
La empresa ofrece un año de garantía sobre sus trabajos y Sergio también señala a la seguridad como una de las razones por las que prefieren controlar el tamaño de las cuadrillas y la cantidad de proyectos simultáneos.
Según explicó durante la conversación, antes de comenzar las tareas realizan breves charlas de seguridad y revisan los riesgos asociados a cada trabajo. Sergio afirma que hasta ahora no han tenido incidentes laborales.
BIM, inteligencia artificial y una empresa técnica de dos personas
La otra característica particular de SIM aparece puertas adentro.
Aunque la ejecución de una obra puede requerir cuadrillas más grandes, el núcleo técnico de la empresa está compuesto principalmente por los dos hermanos.
Miguel Ángel concentra buena parte del proyecto y el diseño. Sergio trabaja sobre cómputos, presupuestos, estructuras y logística.
Para poder operar de esa manera fueron incorporando tecnología a su proceso.
El uso de BIM les permite trabajar sobre modelos digitales del proyecto y producir documentación y visualizaciones antes de llegar a obra.
Más recientemente incorporaron herramientas de inteligencia artificial a la generación de imágenes y renders.
Sergio recuerda que una visualización de alta definición podía requerir alrededor de siete horas de procesamiento. La incorporación de herramientas basadas en IA redujo considerablemente esos tiempos y, sobre todo, hizo mucho más rápido iterar ante cambios del proyecto.
También relataron que, en su trabajo vinculado con minería, exploraron tecnologías como el escaneo láser 360° y las nubes de puntos para relevar instalaciones industriales y piping.
Cómo comparar dos presupuestos
Paradójicamente, uno de los puntos donde Sergio y Miguel encuentran mayores dificultades no es el modelado de un edificio sino algo aparentemente mucho más básico: comparar presupuestos.
Cada constructor utiliza sus propias herramientas, criterios y formatos.
Algunos entregan análisis detallados. Otros presentan un número cerrado. Entre ambos extremos puede haber propuestas técnicamente incomparables.
Durante la conversación, Sergio relató el caso de una vivienda de aproximadamente 300 m² y dos niveles.
SIM había presentado una propuesta llave en mano y estaba cerca de cerrar el trabajo cuando apareció otro contratista que ofreció ejecutar la mano de obra por unos USD 30.000, mientras el cliente compraba los materiales.
El cliente optó por la alternativa más económica.
Tiempo después volvió a comunicarse con SIM. Había cancelado al contratista y, según Sergio, la obra apenas alcanzaba aproximadamente un 30% de avance.
30%
de avance cuando volvió a llamar
300 m²
vivienda de dos niveles
USD 30.000
mano de obra del otro contratista
Para él, el problema no estaba únicamente en que un proveedor fuera más barato que otro. El problema era no poder entender qué había detrás del precio antes de tomar la decisión.
De un precio final a una carpeta técnica
Ese punto abrió una de las conversaciones más interesantes de la entrevista.
Dentro de Edify ya existe la posibilidad de que quien publica una obra utilice una misma estructura de cotización para que diferentes proveedores presenten sus propuestas de manera comparable.
Sergio planteó que, para empresas que ya trabajan con software propio de cómputo y presupuesto, completar nuevamente una planilla puede transformarse en trabajo duplicado.
Propuso otra alternativa: utilizar como respaldo una carpeta técnica.
Esa carpeta podría contener, como mínimo:
- Cómputo y presupuesto
- Análisis de precios
- Documentación técnica del proyecto
- Curva de inversión estimada
La lógica no consiste en obligar a todos los constructores a presupuestar de la misma manera.
Consiste en que el cliente pueda mirar detrás del precio final y entender qué está comparando.
Para Edify, esa discusión toca un problema central de la contratación de obras: un marketplace puede poner en contacto a dos partes, pero eso no convierte automáticamente dos propuestas en comparables.
La documentación puede ayudar a cerrar parte de esa brecha.
Convertir experiencia de obra en información útil
Hacia el final de la entrevista apareció una segunda posibilidad.
Sergio señaló que SIM está dispuesto a compartir algunos de sus análisis de precios y presupuestos de referencia, especialmente para tipologías relativamente repetibles como galpones y naves industriales.
La empresa se comprometió además a preparar fotografías y material técnico de distintos proyectos, entre ellos naves industriales y un edificio de cuatro niveles, para que puedan publicarse como referencia.
Para Sergio, determinados consumos y cantidades pueden utilizarse como base técnica; luego entran en juego variables como ubicación, transporte, logística y condiciones particulares de cada obra.
Es probablemente allí donde la historia de SIM se conecta mejor con uno de los desafíos de digitalizar la construcción.
No se trata solamente de incorporar BIM, inteligencia artificial o nuevas plataformas.
También se trata de transformar el conocimiento acumulado en cada obra en información que pueda volver a utilizarse en la siguiente.
Una empresa construida también a partir de sus errores
La historia de SIM Constructora no es la de una startup que encontró un modelo perfecto desde el primer día.
Es la de dos hermanos que empezaron haciendo planos, consiguieron una oportunidad cuando todavía no tenían herramientas, crecieron, asumieron más obra de la que financieramente podían sostener, vendieron activos para cumplir y después redefinieron la clase de empresa que querían construir.
Quince años después, siguen siendo una estructura relativamente pequeña en su núcleo técnico.
Pero trabajan con BIM, experimentan con inteligencia artificial, se desplazan entre provincias y mantienen una idea bastante constante desde aquellas primeras obras: la confianza no se construye solamente prometiendo un precio. También hay que poder explicar cómo se llegó hasta él y demostrar que existe capacidad para ejecutar lo prometido.
Esta nota surge de una conversación realizada por Edify con Sergio y Miguel Ángel Laime, de SIM Constructora, en octubre de 2026. SIM se encuentra preparando documentación y referencias técnicas de proyectos mencionados durante la entrevista para su publicación posterior en la plataforma.
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